"La mirada del artista puede ser crítica, pero no es nunca acusatoria ni resentida." Roland Barthes

miércoles, 8 de marzo de 2017

Extraña vecindad


"La danza surge como intensificación de los movimientos cotidianos". Es una extendida hipótesis antropológica que suena familiar en esta "Extraña vecindad". De la hipérbole, de la gratuidad de los movimientos, surge una danza más bien formada por los desplazamientos: un paso demasiado corto, un gesto demasiado amplio; un abrazo intrincado, hibridado con el rito de servir el café; una serie de momentos bellos e inútiles, ceremoniales.

viernes, 17 de febrero de 2017

Una espectadora se prepara

Abre la puerta.

Goza el viento que le lava la frente. Deja que le disperse el texto de la gacetilla. Solo conserva el título, para pedir la entrada. Lo paladea. Ve sus letras. Lo deja que se desordene un poco también, que juegue a la música. Le suena a A E R O S I L L A.

Una butaca puede ser una aerosilla. Los pies en el aire, el corazón de vértigo. Hay que confiarse a su dirección, al sentido de su viaje. Hasta que no se recorre, no se conoce. En nada se parece a ese hilo recto que se veía desde abajo. No hay manera de anticiparlo.

Se puede, en cambio, predeteminarlo. Se puede predefinir un juego de expectativas y apostar. Apostar me arruina el viaje. Si gano, no descubro nada. Me aburro. Me felicito. La aerosilla me es innecesaria. Si pierdo, la uso de chivo expiatorio, de punching bag, a ella y, por lo tanto, a quienes la hicieron, a quienes la disfrutaron, a mí misma. En ningún caso nos conocemos ni nos descubrimos, ni me descubro en ella, ni la descubro en mí. En ningún caso nos encontramos, no podemos jugar.

Pre-parada es sentada. Hay que poner el culo en la aerosilla. Hay que arriesgarlo para sentir un poquito de cosquillas en algún lado. Para después pararse con las piernas de resorte, con los pies hormigueando. Este hay que se refiere a mí.

Si la aerosilla no funciona me caigo y tal vez me mato. En la butaca/grada/almohadón se puede sentir mucho, hasta temor, hasta sufrir, hasta morir. Dispersarse poro a poro en el paisaje mientras la luz se apaga.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Experiencia íntima para un espectador


Salí sonriendo como una gila y... me encanta cuando la gente sonríe por la calle, no parecen giles, pero yo me sentía una gila. Pero ahí adentro no, estaba bien, era raro pero se suponía que fuese raro, se sentía bastante y... salí con muchas ganas de escribir pero iba para el subte y se me ocurrió grabar este audio con cierta esperanza de que salga decente para después subirlo al blog pero seguro que no va a salir para nada decente. Voy a decir cosas despacio y no se van a entender, o demasiado rápido y muchos silencios...

lunes, 5 de diciembre de 2016

Qué estoy haciendo*



*Inspirado en una breve charla online con otra Jose.

No es una clasificación, no es una evaluación, no es un panorama general.

Es publicar en letras de molde una sensación mía para otros que hayan tenido o vayan a tener una sensación y quieran hacerlas dialogar, salir del fuero solitario de la butaca y compartir.

Es asociar ideas y gentes.

Es quizá un acto narcisista de observación de lo que me pasa a mí con una obra, acto al mismo tiempo desapegado, no para mostrar lo que puedo sino lo que pudo la obra en mí, lo que sigue pudiendo después de salir de la sala, con la esperanza de potenciar esa capacidad en otros.

Es un homenaje a eso que pudo la obra en mí, un pequeño monumento que permanezca.

Una charla de café, pero no lo que diría en el café, eso solo se entiende ahí: cuánto me gustó, si algo me gustó más o menos, en qué categorías lo metería. Eso puede entenderse en otro ámbito, en un texto de páginas y páginas argumentativas, en una conversación con gestos e interacción. Un post en mi blog no es eso, es urgente, emergente, insurgente y una botella al mar, por ahora.

Es lectura al paso, ún dos tres cua. Letras de molde como las de un tuit, un fragmento infinitesimal de lo infinito que puede una obra en un espectador (en este caso, en mí).

Algo de todo esto puede ser.